No hagas mal y no habrás miedo.
La soga, tras el caldero.
El río, por donde suena se vadea.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
A cada paje, su ropaje.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
No puedes tapar el cielo con la mano.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Quien cerca halla, cerca calla.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Pensando en pajarito preña'o
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
A la hija, tápala la rendija.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Necesitado te veas.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Para saber, has de leer.
Precaverse contra un posible percance.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Hombre osado, bien afortunado.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.