Las apariencias engañan.
Salvarse por los pelos.
La cascara guarda el palo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Más vale callar que con borrico hablar.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Cazador, mentidor.
Al mal dar, tabaquear.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Favorecer, es por norma perder.
No es bueno huir en zancos.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Hablar bajo y obrar alto.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Irse de picos pardos.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Fingir no es mentir.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Buena condición vale más que discreción.
Ve delante cuando huyeres.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Ir de trapillo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
A quien vela, todo se le revela.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Quemar la casa para cazar el ratón.
A la virtud, menester hace espaldas.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Hablar poquito, y mear clarito.
Arca abierta al ladrón espera.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Remendar y dar a putas.
Arena y cal encubren mucho mal.
Tres al saco y el saco en tierra.
Hablar a calzón "quitao".
Quémese la casa sin que se vea el humo.
De lo perdido, lo que aparezca.
Parecerse como un huevo a una castaña.