Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Jugar bien sus cartas.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Casa de mantener, castillo de defender.
Hacer una cosa en un avemaría.
Sacar las castañas del fuego.
La mentira busca el rincón.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Jugar al abejón con alguien.
Quien hace, aplace.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Ir a amarrar el zorro.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Tapados como el burro de la noria.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Llevar bien puestos los calzones.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
El borriquito delante, para que no se espante.
Dar en el clavo.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
El que guarda, halla.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.