Deja al maestro, aunque sea un burro.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Al desdén con el desdén.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Abre la boca que te va la sopa.
Buena fama, hurto encubre.
Pedir peras al olmo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Más mueren de hartos que de faltos.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
De tal árbol tal astilla.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Puta en ventana, mala mañana.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Malos humores salen con buenos sudores.
Las indirectas del padre Cobos.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.