Quien mal cae, mal yace.
Haz buena harina y no toques bocina.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Lo que abunda no daña.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Reza, pero no dejes de remar.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Más fácil es caerse que levantarse.
Caldera observada no hierve jamás.
A árbol caído, todo son piedras.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Reino dividido, reino perdido.
Al mal amor, puñaladas.
Amor con casada, vida arriesgada.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Casa cerrada, casa arruinada.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Casa sin moradores, nido de ratones.
A cada necio agrada su porrada.
Atrás viene quien las endereza.
El que come y canta algún sentido le falta.
No hay mano que pueda para el tiempo
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Lo que siembras cosechas.
Burro cansado, burro empalmado.
La ingratitud embota la virtud.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Inclinar la balanza.
Estornudos y frailes, salen a pares.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.