El que se apura, poco dura.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Siempre hay un roto para un descosido.
El ocio es el padre de todos los vicios.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Nadie se hace rico dando.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
La ocupación constante previene las tentaciones.
No hay alegría sin aburrimiento
No se envía a un muchacho a recoger miel
A nadie le amarga un dulce.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Madurar viche.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Mucho ruido y pozas nueces.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Bien guardar no es poco ganar.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El que rompe, paga.
El que a burros favorece, coces merece.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
No hay viejo sin dolor.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Quien calla otorga
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
El que es culpable puede reincidir.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El que mal anda, mal acaba.
Mujer refranes, muller puñetera.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Las cosas en caliente pegan.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.