Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El daño hecho no tiene remedio.
Al desganado, darle ajos.
Mas mata la duda que el desengaño.
Nadie nace maestro.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Estrenar casas y domar potros, otros.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
La prudencia nunca yerra.
Dádiva forzada no merece gracias.
No falta de que reirse.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Echar confites a un cochino, es desatino.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Favor con favor se paga
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Siempre hay un roto para un descosido.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Ha de salir la corneja al soto.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
El que se apura, poco dura.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Jugar al abejón con alguien.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.