El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Tarde piaste pajarito.
Amigo de todos, loco con todos
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Fiar, en Dios y en otro no.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
No se puede mamar y protestar.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
No siempre huye el que vuelve la espalda
El que pega primero pega dos veces.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Al músico viejo le queda el compás.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Limosnero y con garrote.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
Hacer una montaña de un grano de arena.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Casa labrada y viña heredada.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
En otoño la mano al moño.
A Seguro se lo llevaron preso
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
El que nada sabe, de nada duda.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
La paciencia es buena ciencia.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
La zagala y el garzón, para en uno son.