Hambre matada, comida acabada.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Al amigo y al caballo no apretallo.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Es mucha la totuma para tan poca agua
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Casa labrada y viña heredada.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Tarde piaste pajarito.
Date buena vida, temerás más la caída.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Al músico viejo le queda el compás.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
No se puede mamar y protestar.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
El que nada sabe, de nada duda.
Hacer una montaña de un grano de arena.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
No siempre huye el que vuelve la espalda
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
El que pega primero pega dos veces.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
A Seguro se lo llevaron preso
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
En otoño la mano al moño.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.