Gran mal padece quien amores atiende.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
Primero son los presentes que los ausentes.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Ramal y bozal, para el animal.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
El que es pendejo ni de dios goza.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
El que sigue la caza, ése la mata.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Del que jura, teme la impostura.
No escupas contra el viento.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.