El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
A quien vela, todo se le revela.
Vino y mujer, te ponen al revés.
A la fuerza no es cariño.
El que ama, teme.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Hija que casas, casa que abrasa.
El mandar no admite par.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Su ladrido es peor que un mordisco
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Amor y dolor son del mismo color.
Navarro, ni de barro
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Las cañas se vuelven lanzas.
A quien le dan pan que no coma.
Con el ingrato, no tengas trato.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
La unión hace fuerza.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
En boca cerrada no entran moscas.
Duro de cocer, duro de comer.
Date buena vida, temerás más la caída.
Dádivas quebrantan peñas.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Tiene más dientes que una pelea de perros
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Hasta el más santo tiene su espanto.