El Rey es poco para su porquero.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Querer matar dos moscas de un golpe
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Dan el ala para comerse la pechuga.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Quien destaja no baraja.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Lo comido por lo servido.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Carne a carne, amor se hace.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
Ara con heladas, que matarás la grama.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
El pobre es un extranjero en su país.
El ojo del amo hace más que sus manos.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Niños y viejos, todos son parejos.
A la luna, el lobo al asno espulga.
A quien no la teme, nada le espanta.
Donde no llega la mano, llega la espada.