Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Juicios tengas, y los ganes.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
El infierno no sirve para quemar paja.
Las deudas de juego son deudas de honor.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Saber uno los bueyes con que ara.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
A palabra necias, oídos sordos.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Quieres taparle el ojo al macho.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
La lealtad se paga.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.