A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
El que juega con fuego, se quema.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Justicia y no por mi casa.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Dios los cría y el diablo los junta.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El diablo nunca duerme.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
La burla, para quien le gusta.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Dando y tomando, no cabe engaño.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Bien te quiero y mal te hiero.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Quien te quiere, no te hiere.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.