Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
No es bueno huir en zancos.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Como turco en la neblina.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
De tus herederos, sé tu el primero.
Algún día, ahorcan blancos.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Amigo de todos, loco con todos
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Con el callar, vencerás.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El amor destierra la vergüenza.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El celoso no puede ser jocoso.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Si ofendes serás ofendido
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.