En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Cada cual a lo suyo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
La suerte y la muerte no escogen.
Hacerse de la vista gorda.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Nunca para el bien es tarde.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
No hay ladrón sin encubridor.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Necesitado te veas.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
La caza y los negocios quieren porfía.
Ya los perros buscan sombra.
Abusar es mal usar.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Oir a todos, creer a pocos.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El que se enoja pierde.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Quien tuvo, retuvo.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.