Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Difama, que algo queda.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Más puede Dios que el diablo.
Ojo por ojo, diente por diente.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
El hombre apercibido medio combatido.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Del favor nace el ingrato.
Palabra de boca, piedra de honda.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Quien desparte lleva la peor parte.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Hacer ruido, para sacar partido.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Buena fama, hurto encubre.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Quien en ti se fía, no le engañes.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
De mala sangre, malas morcillas.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.