La zagala y el garzón, para en uno son.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Dios castiga, pero no ha palo.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Cada malo tiene su peor.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Intimar con ninguno; trato con todos.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Boca sin dientes, casa sin gente.
El que no agradece, al diablo se parece.
Con pedantes, ni un instante.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Dichosos los ojos que te ven.
El ajo es la triaca del villano.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Para ganar, forzoso es trabajar.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Codicia mala a Dios no engaña.
Antes es Dios que los santos.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Los celos ciegan la razón.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Santo que mea, maldito sea.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
A palabras necias, bofetones.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Lengua malvada corta más que espada.