El que tiene tierra, tiene guerra.
Gente parada, malos pensamientos.
Matar dos pájaros con una piedra.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Ayer putas y hoy comadres.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Más vale odiado que olvidado.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Por puerta abierta ladrones entran.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Todos los extremos son malos.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
El peor de los males es tratar con animales.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Del mal, el menos.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
A burlas, burlas agudas.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Dios castiga sin palo ni piedra
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Amistades y tejas, las más viejas.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Al endeble todos se le atreven.