Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Mal es acabarse el bien.
A la fuerza ahorcan.
Los bienes son para remediar los males.
El daño hecho no tiene remedio.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Favores harás, y te arrepentirás.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
La gente miedosa, es más peligrosa.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Hacerte amigo del juez
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
A batallas de amor, campo de plumas.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Palabras señaladas no quieren testigos.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Hay que poner tierra de por medio.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.