De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
El mal ajeno no cura el mío.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
En guerra avisada no muere gente.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
A hija casada, los yernos a la puerta.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
De dientes pa'fuera.
Quien mucho desea, mucho teme.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Años de higos, años de amigos.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Estar armado hasta los dientes
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Al higo por amigo
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Al amigo con su vicio.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Secreto a voces.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Amores de lejos no son parejos.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Todos son unos, muertos y difuntos.