Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Ver para creer.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
Hablar más que lora mojada.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Antes es la obligación que la devoción.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
La paciencia es buena ciencia.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Del uso viene el abuso.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Hay confianzas que dan asco.
Salir junto con pegado.
Esposa mojada, esposa afortunada
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Dicen que la educación se mama.
De buena semilla, buena cosecha.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Hacerse de la vista gorda.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Lo dicho, dicho está.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Moda y fortuna presto se mudan.
Cada hombre deja sus huellas.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Para aprender, perder.
El tiempo lo arregla todo
No busques a la vez fortuna y mujer.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Calle mojada, caja cerrada.
Al desganado, darle ajos.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.