El vino con el amigo.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
La confianza da asco
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Donde mores no enamores.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
No se me olvidará mientras me acuerde.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Padecer cochura por hermosura.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
El que espera desespera.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
O faja o caja.
El que no tiene hijos, los educa bien.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Dar palos de ciego.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
El necio o no se casa o se casa mal.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.