Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Peor es la moza de casar que de criar.
Dame venta y te daré cuenta.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
Eso no te lo despinta nadie.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Casa ordenada, casa salvada.
Bestia alegre, echada pace.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Las damas al desdén , parecen bien.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
El que mucho corre, pronto para.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Favor publicado, favor deshonrado.
La buena vida no quiere prisas.
Deja al menos un huevo en el nido
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Amor no quita conocimiento.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
El que no te conozca, que te compre.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.