Lo que dejes para después, para después se queda.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Hija que casas, casa que abrasa.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Más groso que el Guelpa.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Niebla en verano, norte en la mano.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Arandino, borracho fino.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
Aire de Levante, agua delante.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
La última cuenta la paga el diablo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Cada casa es un caso.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Uñas de gato, y cara de beato.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
La cabra coja, junto a la casa trota.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
A quien presta nada le resta.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cada criatura obra según su natura.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Cada cual ha de llevar su carga.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.