La miseria es como la tos, no se puede esconder.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Tripas llevan piernas.
De pies a cabeza.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Al amo comerle y no verle.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
La muerte hace reflexionar.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Al desganado, darle ajos.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Esto huele a cuerno quemado.
muero Marta, y muero Harta.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Parecer uña y carne.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Despacito por las piedras
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Hacerse la boca agua.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Dificulto que el chancho chifle.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.