Ni para Dios, ni para el diablo.
Dios nos coja confesados.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Lo que hace Dios es lo mejor.
A Dios, nada se le oculta.
Dios castiga sin dar voces.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
A Dios, llamaron tú.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Al erizo, Dios le hizo.
Palo dado ni Dios lo quita.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Que lo mate Dios que lo crió.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Amor de dos, amor de Dios.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Dios castiga sin palo ni piedra
Los dioses ayudan al que trabaja
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Obra acabada, a dios agrada.
Dios consiente, pero no siempre.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.