No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Todos los santos tienen octava.
A quien no habla, no le oye Dios.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Dios tarda, pero no olvida.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Ese no es santo de mi devoción.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Primero la obligación y luego la devoción.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
A buen capellán, mejor sacristán.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Asno de dos, válgale Dios.
Bien reza, pero mal ofrece.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Dios no espera año para castigar.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.