El pecado te acusa.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
La misa, dígala el cura.
La oración de los rectos en su gozo.
Las armas, el Diablo las carga.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Le debe a cada santo una vela.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Mas papista que el Papa.
Moro viejo, mal cristiano.
Nunca falta Dios a los pobres.
Por la caridad entró la peste.
Por la peana se adora al santo.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Santo que no es visto no es adorado.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
A buena confesión, mala penitencia.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
A gran pecado, gran misericordia.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Confesión hecha, penitencia espera.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
La noche es capa de pecadores.