Mojarse el potito.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Matar dos pájaros de un tiro.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
El que la hace riendo, la paga llorando.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Dame gordura, darte he hermosura.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
La jodienda no tiene enmienda.
Pan casero, de ese quiero.
Nada con nada, total nada.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
El vicio, saca la casa de quicio.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Domingo sucio, semana puerca.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Tal para cual.
Despacito y buena letra.
Ladran, pues cabalgo.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.