Pa' todo hay fetiche.
Dios da, nunca vende.
Más barato es cuidar que edificar.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
La muerte, al pobre no se atreve.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Chico de plaza, chico de mala raza.
No hay dicha, sino diligencia.
Antes di que digan.
Tras la fortuna guía el favor.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
No hay ningún rico que entienda a un pobre.
Llevar bien puestos los calzones.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
De petaca ajena, la mano se llena.
El mirón, ¡chitón!.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
El hombre propone y Dios dispone.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Sol puesto, obrero suelto.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Dan darán, dicen las campanas.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El que poco tiene a poco aspira.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
A chico pié, gran zapato.
Más vale loco que necio.
A escote, no hay nada caro.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.