Viento del solano, agua en la mano.
Casa de concejo, pajar de viejo.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El que poco tiene a poco aspira.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Ido el conejo me das consejo.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Llegar a la capada.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
La larga visita la alegría quita.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Bien está lo que bien acaba.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Quien bien quiere, bien obedece.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Boca abierta, dientes de oro.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
De lejos parecen y de cerca son.
Feria de loco es el mundo todo.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Hasta los animales se fastidian.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
El sol siempre reluce.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Agárreme, que llevo prisa.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.