La oveja de muchos, el lobo la come.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Tiran más tetas que carretas.
Conquista el amor solo aquel que huye
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Dar es corazón, pedir es dolor
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Una hora de contento, vale por ciento.
Madre piadosa cría hija miedosa.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Albacete, caga y vete.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Guardas bien y no sabes para quien.
No hay caldo que no se enfríe.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Con putas y bretones pocas razones.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Boticario sin botica, nada significa.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Mear sin peer, rara vez.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Hábito malo, tarde es dejarlo.