La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Más vale loco que necio.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Refran viejo, nunca miente.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Muerto, ¿quieres misa?.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Caga más una vaca que cien palomos.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
A la pereza persigue la pobreza.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Le sacan punta a una bola de billar.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Pedir las perlas de la virgen.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Moza dominguera no quiere lunes.
Pan candeal no hay otro tal.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Artero, artero, más non buen caballero.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Hacer la del humo.