Tirar la piedra y esconder la mano.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Arca abierta al ladrón espera.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Tal para cual, la puta y el rufián.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
A gato viejo, rata tierna.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Dar de comer al diablo.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Es demasiado necio para ser loco.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.