Haz mal y guárdate.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Hasta ajustar, regatear.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Quien tiene tienda que la atienda.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Nadie está contento con su suerte.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Los reyes tienen los brazos largos.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
De lejos parecen y de cerca son.
Uñas de gato, y cara de beato.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
A las obras me remito.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Te conozco mascarita
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Por segar temprano y segar verde, ningún labrador pierde.
El que no llora no mama.
Contra gustos no hay nada escrito.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Al hambre no hay pan negro.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.