Plata de cura, ni luce ni dura.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Siempre es mejor el vino.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Todavía aguas corren profundamente.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
La virtud es de poco sueño.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
A causa perdida, mucha palabrería.
Cuando masques, no chasques.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Puta me veas y tú que lo seas.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
A malos ratos, buenos tragos.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Con todos corro y con ninguno me paro.
A la pereza persigue la pobreza.
Los refranes no engañan a nadie.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Arte para lograr es el dulce hablar.