Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Comer uva y cagar racimo.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Cada hombre deja sus huellas.
Sal derramada, quimera armada.
Es mucho collar para tan poco perro.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
La nieve en Diciembre es de hierro.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Hay confianzas que dan asco.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
La mierda cuando la puyan hiede.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
El que se va no hace falta.
Si el culo tuviera dinero, Don Culo lo llamaría el mundo entero.
Come para vivir y bebe para comer.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Encima de la cabaña todo daña.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Cosa muy querida, presto perdida.