Los refranes no engañan a nadie.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Interés, cuánto vales.
El que la ley establece, guardarla debe.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Sabe más que el tocino rancio.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Ahora al bueno le llaman tonto.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Mayo frío, año de mucho frío.
Amigos pobres, amigos olvidados
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
El que no cae, resbala.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Le dan la mano, y se coge el codo.
¿Qué aprovecha el candil sin mecha?.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
Palabra dada, palabra sagrada.
En guerra avisada no muere gente.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
A comida de olido, pago de sonido.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Todo es según el cristal con que se mira.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
La mujer hermosa es peligrosa.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Bien o mal, casado nos han.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Cada cual decía del amor que tenía.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Amigos y libros: pocos y buenos.