Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
El que necesita, te visita.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Creer a pie juntillas.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
La carta, corta, clara y bien notada.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
La primera impresión es la que cuenta.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
No dar pie con bola.
A otra cosa mariposa.
Tan rápido como un chisme.
A feria vayas que más valgas.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Buena cara dice buen alma.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Hacer de un camino, dos mandados.
Dar con la puerta en la cara.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.