Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
El que necesita, te visita.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Al amigo, nunca lo pruebes.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Creer a pie juntillas.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
La carta, corta, clara y bien notada.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
La primera impresión es la que cuenta.
No dar pie con bola.
A otra cosa mariposa.
A feria vayas que más valgas.
Tan rápido como un chisme.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Buena cara dice buen alma.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Hacer de un camino, dos mandados.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Dar con la puerta en la cara.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.