El que come aprisa, come mal.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
El queso es sano que da el avaro.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
El derecho de los pobres no es más que llanto
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Para pan y pescado, chocho parado.
El que no corre, vuela.
Un día menos, una arruga más.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Como es el padre, así es el hijo.
Borrego al camión, duro a la montera.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Burro adornado, busca mercado.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
No saber ni torta.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Más vale ruin asno que estar sin él.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Al hombre se le mide de cejas para arriba.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
El primer año es el difícil, todos los demás ya son iguales.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.