La religión cala siempre en los estratos pobres
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Caminando se hace de mulas Petra.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Más son los amenazados que los acuchillados.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Es difícil coger un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no está
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Una maravilla, con otra se olvida.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
El que vende un caballo es porque patea.
El mejor marido, el que más ha corrido.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Parece barril sin fondo.
De día no veo y de noche me espulgo.
Me doblo pero no me quiebro.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
El tiempo no pasa en balde.
No se envía a un muchacho a recoger miel
El mal del amor, no lo cura el doctor.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Cielo aborregado, suelo mojado.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.