El huevo, fresco, y el pan, moreno.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
A buey viejo, cencerro nuevo.
No hay refrán que no sea verdadero.
Cada grumo tiene su humo.
Enfermo que come y caga no tiene nada
La libertad es un pan bien cocido
Dios no espera año para castigar.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Más fácil es caerse que levantarse.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Navarro, ni de barro
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Puerta de villa, puerta de vida.
Mala boca, peces coma.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Donde hay amor, hay dolor.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Al agua corriente y al cristal, no se le pega na.
Donde lo hay, se gasta.
Si no es gato, es gata, y si no, gatito.
La edad de oro nunca es la presente.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Tarde piaste pajarito.