Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Sopas y morder, no puede ser.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Cuanto más saben los hombres peores son
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Más vale puta moza que puta jubilada.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
El pescador de caña, más come que gana.
Con pelito... no hay delito.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
La paciencia no está entre los jovenes.
Es más fácil, destruir que construir.
Entre menos burros, más choclo.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
A mi, mis timbres.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Para abril, de un grano salen mil.
La cabra siempre tira al monte.
Nadie da lo que no ha.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Beber, hasta la hez.
La alegría es gemela
Abundancia y soberbia andan en pareja.
El que a hierro mata , a hierro muere.