El vaso malo nunca se cae de la mano.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La imagen de la amistad es la verdad
Si existe, se ve
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El mundo está vuelto al revés
La respuesta mansa, la ira quebranta.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Por puerta abierta ladrones entran.
Mal se tapa el gato con la cola.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Desbarata hasta un balín.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
El mejor médico es el carnicero.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
¡A darle que es mole de olla!
Quien al molino va, enharinado saldrá.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Que sabe el chancho de pasteles.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Cada medalla tiene dos caras.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
Estoy como gallo en corral ajeno
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Codicia mala, el saco rompe.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
De perdidas al río.
Obra común obra de ningún.
Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Del monte sale, con que se arde.
La verdad siempre sale a flote.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz