Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El que se escusa, se acusa.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Quien tuvo, retuvo.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
A burlas, burlas agudas.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Que no me busquen porque me encuentran.
Dios perdona a quien su culpa llora.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El amor y el reloj locos son.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
No solo de pan vive el hombre.
Freno dorado no mejora el caballo.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
A Seguro se lo llevaron preso
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Al rey muerto rey puesto.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.