Calva buena, luna llena.
A mala suerte, envidia fuerte.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
A la fortuna, por los cuernos.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Todo lo mudable es poco estimable.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Pasar amargura por ganar hermosura.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Quien tiene tienda que la atienda.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
En otoño la mano al moño.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Huye del peligro y no caerás en él.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Darle a uno mala espina.
Si eres oveja, te comen los lobos.
No quieras comer perdiz antes de matarla.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Casa de muchos, casa de sucios.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Echar confites a un cochino, es desatino.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.