La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
A grandes cautelas, otras mayores.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Hay que dar para recibir.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Cada gorrión tiene su corazón.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
La justicia cojea, pero llega.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
A buen bocado, buen grito.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Cada pez en su agua.
La carta, corta, clara y bien notada.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
La palabra es playa, el silencio oro.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Cada cual ha de llevar su carga.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Por lo que uno tira, otro suspira.