Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
La peor vejez es la del espíritu.
Querer es poder.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Nadie nace enseñado.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Cada palito tiene su humito.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Piensa mal y acertarás.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
La Justicia entra por casa.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
La vida es un soplo.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Dios está en todas partes.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
La democracia también genera hombres deshonestos
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Madre dispuesta, hija vaga.